
Crecí con las historietas de Mafalda en mi mesa de noche, aprendiendo que el silencio es cómplice de la injusticia. Hoy, con el criterio que dan los años, esta bitácora es mi trinchera: un espacio para desarmar las verdades impuestas, combatir la manipulación digital y registrar la realidad sin censura. Aquí no se traga entero.
¡Paren el mundo, que me quiero bajar!»
— Mafalda