¿Quién soy? — Adriana Ruiz

Una carmelitana con el corazón en el territorio y la mente en el cambio
Soy una mujer de El Carmen de Viboral, líder social, apasionada de la comunicación y, ante todo, un ser humano que cree firmemente que este mundo se puede cambiar para bien. Mi motor y mi refugio diario es la hermosa familia que he construido junto a mi esposo José y mis tres hijas.
Desde niña, crecí siguiendo de cerca las viñetas de Mafalda. Siempre me inspiró su mirada aguda, su inconformismo ante la injusticia, su defensa de la paz y esa maravillosa capacidad de cuestionar las cosas que los adultos daban por sentadas. Esa misma curiosidad y rebeldía con causa me han acompañado toda la vida: no me gusta ver que el mundo ruede al revés y prefiero arremangarme para intentar enderezarlo.
Entre la gestión, las redes y la comunidad
Mi camino profesional ha sido diverso y enriquecedor. En el sector privado, me desempeñé durante años en la administración y gerencia dentro del sector transporte, una experiencia que me enseñó el valor del trabajo en equipo y la importancia de generar empleo digno.
Por otro lado, soy estudiante de Comunicación Digital. Las herramientas tecnológicas y las redes sociales no son nuevas para mí; llevo años utilizándolas como un canal vivo para conectar, visibilizar causas y tejer lazos comunitarios. Creo que la comunicación debe ser, ante todo, un puente transparente entre las personas.
La política como servicio, no como estatus
Entiendo la política de una sola forma: como una herramienta de servicio y transformación social. Mi experiencia comunitaria me llevó a ser candidata al Concejo de mi querido Carmen de Viboral y, más recientemente, asumí el enorme reto de postularme al Senado de la República por el Pacto Histórico.
Aunque el resultado electoral no nos otorgó la credencial en el Congreso, el proceso me dejó un aprendizaje invaluable y un lazo indestructible con las dinámicas y necesidades del Oriente antioqueño. Como diría Mafalda: «¿Y si en vez de planear tanto voláramos un poco más alto?». Esa campaña no fue el final de nada, sino el fortalecimiento de un compromiso con la defensa del trabajo digno, la economía popular, la igualdad de género y la protección de nuestro medio ambiente.
El camino continúa
Hoy sigo aquí, en el territorio, con las botas puestas y la empatía intacta. Sigo creyendo que la política honesta se hace al lado del pueblo y que las voces que durante años han sido ignoradas merecen ser escuchadas.
No pretendo cambiar el mundo yo sola, pero tengo la firme convicción de que los verdaderos cambios se logran caminando juntos. Te doy la bienvenida a este espacio, donde comparto mis ideas, mis luchas y mis proyectos. ¡Gracias por sumarte al camino!